“Avanzar en reutilización y desalación es trabajar en la mitigación del cambio climático”

“Avanzar en reutilización y desalación es trabajar en la mitigación del cambio climático”

Domingo Zarzo

Presidente de AEDyR

La inseguridad hídrica a la que nos avoca el cambio climático exige incorporar al mix hidrológico recursos no convencionales como las aguas regeneradas y las desaladas que para el presidente de Aedyr, Domingo Zarzo, son la manera de mitigar el impacto del calentamiento global


El Ágora
Madrid | 26 mayo, 2022

Tiempo de lectura: 8 min



Las previsiones del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) y el Grupo de Expertos de la ONU (IPCC) , afirman que para el año 2100 los recursos hídricos disponibles en España se reducirán entre un 24% y un 40%.

Los dos archipiélagos y la vertiente Mediterránea peninsular son puntos calientes en los que el impacto del cambio climáticos sobre los recursos hídricos será más severo. Una evidencia de la que ya son conscientes desde hace años debido a la escasez de agua que sufren de manera recurrente desde los anales de la historia.

En este contexto de mayor escasez de recursos hídricos convencionales es esencial avanzar en la incorporación del mix hídrico de fuentes alternativas como la desalación y la reutilización de las aguas regeneradas tal y como afirma el presidente de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR), Domingo Zarzo, que ve en estas actividades un trabajo de mitigación del cambio climático para garantizar la seguridad hídrica para todos los usos.

En una entrevista concedida a El Ágora con motivo de la Jornada Técnica «Agricultura, Agua y Energía» que se celebra este jueves en Alicante, Zarzo nos avanza los retos de la desalación y la reutilización, dos actividades en las que España despunta como líder mundial y en las que no hay barreras tecnológicas sino inversoras y energética para convertirlas en auténticos recursos hídricos complementarios para, beber, regar, desarrollar la industria y las comunidades.

No hay barreras tecnológicas sino inversoras y energética

España tiene una historia de desalación que data de los años 60, con la primera planta instalada para el abastecimiento de una ciudad, Lanzarote, con tecnología americana. Las dos siguientes desaladoras ya fueron de tecnología española y se instalaron en Fuerteventura y Ceuta. «Desde entonces España no sólo es pionera sino todo un referente internacional en materia de tecnología de desalación con implantación en casi todo el mundo por la capacidad de desarrollar y gestionar grandes plantas en las regiones más áridas de la tierra», explica Domingo Zarzo.

«A nivel mundial ahora mismo se tratarán unos cien millones de metros cúbicos de agua desalada en unas 22.000 desaladoras como una solución a los crecientes problemas de sequía. España es el quinto país en capacidad instalada de producción de agua desalada, aunque nuestra industria nos ha convertido en la primera potencia, no sólo por el numero de empresas sino porque tenemos un sector muy rico en investigación y desarrollo tecnológico e incorporación de innovación, con centros de investigación y universitarios punteros y porque contamos una Administración autonómica y central muy sensible a la escasez y gestión del agua».

“España es una primera potencia mundial, si no la primera, en desalación y uno de los países más importantes en reutilización, más del 40% de las aguas reutilizadas en Europa son españolas”

Agua de mar y recursos hídricos

En 1964 se instaló en Lanzarote la primera desaladora de España y de Europa; hoy, con más de 800 plantas desaladoras instaladas en España se producen alrededor de cinco millones de m3/día de agua desalada para consumo humano, abastecimiento, uso agrario e industrial, según datos de la Asociación Española de Desalación y Reutilización, (AEDyR).

Desaladora de Lanzarote 1965

Si toda esa agua se utilizase para consumo humano, podría abastecerse a cerca de 34 millones de personas.

España tiene una capacidad potencial de desalación de 700 hectómetros cúbicos de agua al año, una cantidad que ha requerido inversiones cercanas a los 2.000 millones de euros, según el Ministerio de Transición Ecológica.

En un primer momento, las primeras plantas de agua desalada se instalaron en aquellas regiones donde no había otra forma de conseguir agua potable, como Canarias, Baleares o Ceuta; sin embargo, ya en los años 80 dieron el salto a la península para suplir la escasez en la cuenca Mediterránea y otras regiones en las que a raíz de la gran sequía del año 2018, la desalación se vio como una clara fuente de agua alternativa.

La necesidad de estas fuentes no convencionales de recursos hídricos ha convertido a la industria española en un referente mundial con una gran vocación internacionalizadora, de hecho, resalta Zarzo, «de las veinte primeras empresas del sector siete u ocho son españolas y en cualquier concurso de cualquier parte del mundo es fácil encontrarse con tres o cuatro compañías españolas que compiten en esas licitaciones para construir desaladoras en los cinco continentes».

Para el presidente de Aedyr el desarrollo de la desalación en España se ha consolidado ya como un complemento necesario a los recursos hídricos naturales para garantizar la seguridad hídrica, con un desarrollo futuro, no tanto con grandes instalaciones  sino con estructuras de mediano tamaño para industrias o municipios. «Las infraestructuras grises de regulación de los recursos convencionales, cuando no podemos garantizar ni los caudales ecológicos, suponen tener una obra parada, mientras que el agua desalada es un seguro de vida porque siempre vamos a tener el mar ahí».

Señala que «esta agua desalada lógicamente es algo más costosa que la convencional» pero insiste en que «hay falsos mitos extendidos entre la sociedad que hay que echar abajo para ponerla en su justo lugar».

Así, nos explica que «estudios científicos ya han demostrado que las desaladoras no tienen apenas impacto ambiental. Cuando el vertido se hace correctamente por medio de difusores y con dilución previa como ocurre en los países avanzados como España, el impacto es prácticamente indetectable ya que la concentración salina vuelve a ser la del mar a muy pocos metros del punto de vertido».

Incluso en el Golfo Pérsico, lugar donde se concentra el mayor número de desaladoras y volumen de vertido, el incremento de salinidad del mar debido al concentrado de las desaladoras se estima que es inferior al 5% del producido por la evaporación natural del agua.

   El litio, el metal más liviano de la tierra, tiene numerosas aplicaciones, desde grasa lubricante y fabricación de vidrio hasta baterías recargables que accionan gran cantidad de herramientas portátiles, dispositivos electrónicos móviles y vehículos eléctricos.

Pero además, «el vertido no es el único destino posible para las salmueras ya que hemos identificado ocho elementos de especial interés económico en las salmueras: fósforo, cesio, indio, rubidio, germanio, magnesio, cloruro sódico y cloruro potásico, que podrían ser extraídos de forma técnica y económicamente viable para valorizar este residuo.

Toda una oportunidad para lo que ya se conoce como brine mining (o minería de la salmuera), que consiste en la obtención de sales y productos químicos a partir de este concentrado salino del que se puede obtener uno de los metales más preciados para el desarrollo tecnológico global. El litio que hoy por hoy es uno de los elementos estratégicos y críticos a nivel global para la transición energética y cuyo costoso proceso de extracción directamente de la naturaleza ha llevado ya a ver en las salmueras procedentes del proceso de desalación como un auténtico filón.

Otro de los falsos mitos arraigados en la conciencia social que destaca Domingo Zarzo es el precio del agua desalada y su excesivo consumo energético. En este sentido, indica que la energía de una desaladora para una familia de 4 miembros al año equivale al consumo energético anual del frigorífico de esa familia; hablamos de unos 3kw/hora (una bombilla) para mil litros. Y en cuanto al precio oscila entrono a 1 euro cada mil litros, cuando por el agua embotellada pagamos 500 veces más.

 

Sin embargo, la escasez de recursos convencionales obligará a fomentar el desarrollo de la desalación como complemento para suplir esta carestía y, si bien no existe barrera tecnológica para hacerlo, sí que hay que avanzar en el reto energético dado que alrededor del 60% del coste de desalar está en la energía.

«La vasta experiencia española en desalación ha permitido grandes avances. Si en un principio la desalación utilizaba energía fósil en sus procesos, hoy toda la industria nacional está electrificada y el reto para abaratar este coste energético está en la incorporación de las energías renovables para generar esta electricidad».

Los avances tecnológicos que ha vivido el sector de la desalación en las últimas décadas han permitido mejorar la eficiencia energética en la desalación, reduciendo drásticamente el consumo energético de las plantas desaladoras en torno a un 40% según los datos de Aedyr. Aunque para Zarzo «hay poco margen para reducir consumo ya que actualmente esos 3kw/h/mil litros ya están en el límite termodinámico nuca por debajo de 1kx/h/m3 para desalar agua de mar».

Desalar agua con energías renovables reduce el coste de producción casi a la mitad, ya que el metro cúbico costaría 1,3 euros frente a los 2,13 euros que cuesta con combustibles fósiles, de modo que este binomio es clave no solo para disminuir el gasto sino también para dejar de emitir CO2 a la atmósfera, de importar petróleo y minimizar el impacto del cambio climático.

«Ahí es donde tenemos que trabajar en ir reduciendo costes por incorporación de renovables y reducción de huella de carbono. Incorporar la Inteligencia Artificial para el control autónomo de las desaladoras y apostar por la digitalización para ganar eficiencia»

Barreras inversoras, normativas y sociales para la reutilización

agua
Las aguas regeneradas deben servir como punta de lanza de las políticas hídricas en los próximos años.

La reutilización de las aguas residuales regeneradas es la otra gran fuente alternativa de recursos hídricos que esgrime Zarzo para garantizar, entre otras cosas la producción de alimentos crecientes que necesita una población global que duplicará su demanda alimenticia de aquí a 2050 presionando a un más un agua que ya escasea, explica el presidente de AEDYR.

La reutilización aún es una medida incipiente a nivel mundial, salvo en Israel donde una apuesta estratégica de país a largo plazo les lleva a reutilizar el 85% de sus aguas regeneradas. Europa apenas reutiliza el 3% y España que lidera el ranking comunitario en términos generales eleva este porcentaje al 13%, señala Zarzo.

Es cierto, añade,  que en España hay una gran diferencia regional en las islas y la cuenca mediterránea, donde hay mucha más sensibilidad con la escasez de los recursos hídricos el porcentaje de reutilización se eleva hasta el 80% como en la Región de Murcia o Alicante. «Es en el norte y en las regiones del interior donde tenemos que trabajar en esa línea«.

«España siempre ha ido por delante en materia de reutilización y ya contábamos con una normativa para dar una segunda vida a nuestras aguas regeneradas para el baldeo y riegos urbanos y para riego agrícola». Una norma que ahora se ve endurecida con la nueva Directiva de reutilización, que quiere multiplicar por seis el agua regenerada reutilizada, y que requerirá algunos ajustes tecnológicos e inversiones para garantizar la calidad de esas aguas para riego agrario que nos pide la UE.

«En este campo hay mucho margen de crecimiento para ofrecer nuevos usos a las aguas regeneradas como los ambientales, con la recarga artificial de acuíferos o recuperación de caudales ecológicos aguas arriba, usos industriales incluso, uso doméstico«.

Para este último uso, Zarzo señala la barrera social que ya se está trabajando en otras regiones del mundo donde la escasez de agua es más acuciante. Por ejemplo, «en Singapur se hace uso indirecto del agua regenerada para uso doméstico, la llaman NewWater y para ello han tenido que trabajar con la sociedad con campañas de educación. En España hoy por hoy está prohibido,  y aunque tecnológicamente podemos hacerlo con una calidad  de agua potable, tenemos una barrera social y normativa».

Lo cierto, concluye Zarzo, es que «de aquí a 2050 se va a tener que duplicar la producción de alimentos y se va a tensionar la demanda del agua y eso nos exige que los recursos no convencionales ganen fuerza en el mix hídrico para asegurar la seguridad hídrica. Tenemos retos por delante pero la tecnología va a ser nuestro gran aliado. En reutilización necesitamos una revolución tecnológica y unas inversiones importantes».

En este último aspecto Zarzo destaca la necesidad de hablar con todos los sectores implicados en el desarrollo de estas fuentes no convencionales para conseguir que sean realmente asequibles y asumibles para los usuarios. «Y en el campo de la reutilización aún queda por definir quién tiene que asumir el coste de la regeneración, el usuario urbano tendrá que asumir el coste terciario pero el resto y las infraestructuras de transporte del agua desde la depuradoras hasta donde haga falta ¿quién lo asumirá?»

«Estos aspectos los trataremos en la Jornada del próximo viernes 26 de mayo en un foro para escuchar la voz de los regantes que serán quienes den uso a esas aguas, la gasolina de su motor y necesitan una asequibilidad y una seguridad. Hay que trabajar en una mezcla inteligente de distintas fuentes para obtener un agua asequible suficiente y asimilable».

Next Generation una oportunidad para el agua

«Los fondos europeos para el agua fueron un poco decepcionantes, casi todo iba a movilidad, energías renovables… pero lo cierto es que según han avanzado los planes de reconstrucción estos fondos se han ido hidratando y hoy por hoy con el Plan Dsear, el PERTE de Digitalización del agua, o para la incorporación de renovables vemos que también son una oportunidad para modernizar la gestión de los recursos hídricos«, concluye Domingo Zarzo.



Se adhiere a los criterios de transparencia de

Archivado en:
Otras noticias destacadas