"Podemos vivir sin turismo de masas y no habría que desear volver a él"

“Podemos vivir sin turismo de masas y no habría que desear volver a él”

Tony Wheeler

FUNDADOR DE LONELY PLANET

Casi medio siglo después de fundar junto a su esposa Lonely Planet, el mayor emporio de guías de viaje del mundo, este Willy Fog domiciliado en Australia permanece confinado en su domicilio de Victoria mientras cuenta los días que restan para volver a las andadas de forma segura y saludable. Su palabra es ley


David Benedicte | Especial para El Ágora
Madrid | 6 noviembre, 2020

Tiempo de lectura: 7 min



 Tony Wheeler (Inglaterra, 1946), visionario pionero de los viajes independientes, trotamundos y cofundador de Lonely Planet, acaba de publicar un ensayo sobre el futuro del turismo tras la pandemia. Título: En defensa del viaje . Subtítulo: Por qué seguiremos viajando y por qué lo haremos de otra manera. «Bueno, lo cierto es que he tratado de imaginar cómo serán nuestros viajes después de esta pandemia, no mientras la Covid-19 siga en activo», explica. «Aunque imagino que puede resultar algo atrevido incluso visto de esta manera. Al empezar este libro, no sabía muy bien dónde me metía».

PREGUNTA.- Por favor, convénzame de que podremos viajar con seguridad después del coronavirus.

RESPUESTA.- Lo hemos hecho con normalidad después de la gripe española de 1918 y es algo que nunca nos ha preocupado, ¿verdad? O tras la Peste Negra, si queremos forzar un poco el ejemplo. Después de que todo haya terminado, y presumiblemente, como en cualquier otra pandemia, terminará algún día de estos, gracias a la vacunación, o a que simplemente se extinga este virus, ya no nos preocuparemos más por eso.

P.- Pero cambiará la forma en que nos moveremos por el mundo.

R.- Creo que al principio habrá más viajes locales, menos rutas de larga distancia. En realidad, buscaremos la mayor seguridad posible, ya sea para nuestra salud o simplemente para evitar la burocracia: las cuarentenas, el papeleo adicional, las comprobaciones sobre la ausencia de virus y demás molestias añadidas.

P.- ¿Y cómo afectará a las guías de Lonely Planet?

R.- Pues no lo sé. No formo parte del equipo Lonely Planet desde hace una década. Sin embargo, confío en que se encarguen de ello ya que vamos a encontrarnos un mundo nuevo ahí fuera, con muchísimos lugares cerrados o desaparecidos, y tendrán que cubrir lo que esté disponible, lo que todavía funcione, aunque dar con esos lugares puede ser una tarea complicada.

Sospecho que durante algún tiempo dejarán de centrarse en destinos lejanos o de larga distancia. Serán guías mucho más locales y cercanas.

“Habrá más viajes locales, menos rutas de larga distancia. Buscaremos la mayor seguridad posible, ya sea para nuestra salud o simplemente para evitar la burocracia”

P.- No obstante, se trata de guías eminentemente urbanas, ¿no cree que, a partir de ahora, deberían resaltar mucho más los espacios naturales?

R.- No creo que sea cierto, las guías siempre han cubierto tanto el campo como la ciudad. Un buen ejemplo de ello son las actividades para hacer caminando. De hecho, algunas incluyen rutas a pie (¡o las incluían!), y estaban más enfocadas a entornos naturales.

El fundador del las guías Lonely Planet, Tony Wheeler, junto a su esposa, en su época de juventud

P.- Insisto: ya que todas las capitales del mundo tienen las mismas tiendas de ropa y cadenas alimentarias en sus calles principales, ¿no deberían empezar a dar más espacio en las guías Lonely Planet a esas zonas rurales que aún son auténticas?      

R.- Siempre he dicho que todos podemos conducir Toyotas, o usar zapatillas Nike, o escuchar música de nuestros iPods, pero nadie va a Francia y piensa que los franceses son menos franceses por todo eso. Y el gamelán sigue siendo, a día de hoy, la orquesta típica balinesa. Pero sí, llevas razón. De hecho, siempre estoy a favor de apoyar las zonas rurales frente a las urbanas.

P.- ¿Cuál es su rincón favorito del planeta?

R.- Siempre he dicho que una sala de embarque, porque si estoy en ella es señal de que luego me voy a alguna parte. Pero mis lugares favoritos han sido todos los más típicos, he tenido grandes ‘momentos’ en los desiertos (Australia, el Sáhara) o en las montañas (Himalaya). En Nepal y TÍbet o en algunos lugares de Europa como Córcega. También recuerdo gratamente las experiencias urbanas. He conocido muchas ‘grandes ciudades’.

“Estoy en desacuerdo con comer cosas no aptas para el consumo. Ya somos demasiado duros con las ovejas y las gallinas, ¿por qué tenemos que torturar también a los murciélagos y a los pangolines?”

P.- En sus 40 años como viajero infatigable, ¿qué es lo que más le ha sorprendido?

R.- Nunca me canso de viajar, de manera que me sorprenden constantemente cosas que no esperaba. Es cuestión de no crearse expectativas demasiado altas. Hace solo un año estuve en Armenia y recuerdo que me recordaron que este fue uno de los primeros centros del cristianismo.

Creemos que todo comenzó en la Tierra Santa (Belén, Jerusalén, etc.) y luego se trasladó al oeste, con la Iglesia Católica asentándose en Roma, pero de hecho comenzó moviéndose hacia el este, por lo que hay iglesias en Armenia más antiguas que cualquier otra que pueda verse en Europa.

El fundador de las guías Lonely Planet, Tony Wheeler, en una imagen actual
El fundador de las guías Lonely Planet, Tony Wheeler, en una imagen actual

P.- ¿Ha tenido miedo alguna vez?

R.- Claro que sí. Me he llevado algún susto que otro, generalmente en los taxis. También recuerdo un momento rarísimo en la embajada británica en Kabul, en Afganistán, cuando tuvo lugar un incidente que, en el libro The Taliban Shuffle: Strange Days in Afghanistan and Pakistan, de la periodista Kim Barker, aparece citado como el día en que todo salió mal en la intervención occidental post-11-S.

O viajando por la República Democrática del Congo, donde nunca me sucedió nada peligroso, pero me sentí incómodo todo el tiempo.

P.- Empezó su carrera como viajero irredento haciendo la ruta hippy con su mujer a bordo de un destartalado coche. ¿Cuál ha sido tu último gran viaje?

R.- Todos los viajes son grandes. Es muy raro que me disguste un viaje. El último ha sido SocotOra, una isla frente a la costa de Yemen, un viaje que de repente se vio acortado por el estallido de la pandemia. Pero, aun así, fue un gran viaje y a un lugar realmente ‘fuera de lo común’.

P.- Pasillos, puentes aéreos, burbujas de viaje… ¿Cuándo volveremos a viajar sintiéndonos seguros?

R.- No lo sé. De hecho, acabo de leer algo acerca de un plan para introducir algo llamado CommonPass, un sistema de identificación de pasajeros que está diseñado para identificar posibles casos de coronavirus a través de una app para smartphone. Se reducen así los tiempos de diagnóstico, lo que permitiría recuperar el tráfico aéreo.

Por supuesto que nada es infalible, pero no vamos a vivir, a largo plazo, encerrados durante dos semanas de cuarentena cada vez que queremos ir a algún lugar o volver a casa después de un viaje. Los pasillos, puentes aéreos y burbujas de viaje son una solución a corto plazo, aunque sospecho que buscaremos otras respuestas… ¡hasta que llegue la vacuna!

P.- Sostiene en su libro que esta pandemia ha acabado con el turismo de masas. ¿Cómo serán los nuevos turistas?

R.- A corto plazo sí que se ha resuelto, de repente, el problema del turismo de masas. El problema es que algunos destinos con ese exceso de turismo han decidido que incluso el turismo de masas es mejor que ningún turismo. ¿Cuándo vamos a darnos cuenta de que podemos vivir sin ese turismo de masas y no queremos volver a él?

Pues cuando empecemos a viajar de nuevo. ¿Apreciaremos mucho más lo importante que es viajar y lo trataremos con más respeto? Yo confío en que sí.

P.- Tendremos que acostumbrarnos a las vacaciones de proximidad.

R.- Es muy posible que queramos volver a los viajes de larga distancia porque extrañamos esos lugares. A su debido tiempo… Empezaremos a sentir que deberíamos regresar a esos lugares para apoyarlos.

“Pasé un mes conduciendo por España en busca del gazpacho perfecto. Soy un gran fan del gazpacho. Nunca lo encontré”

P.- ¿Cuándo cree que estará lista la guía de viajes sobre el confinamiento?

R.- ¡Espero que pronto! Sugerí, el día en que empezó todo esto, que alguien debería ‘escaparse’, traspasar las líneas y viajar por el mundo cerrado a cal y canto para escribir sobre ello. Pero luego todo se volvió mucho más difícil, los países cerraron sus fronteras y los hoteles sus puertas.

Aunque tal vez haya habido alguien fuera del sistema, en algún lugar ajeno al mundo globalizado, disfrutando de su viaje totalmente ajeno al virus, quizás en el Pacífico, donde hay muchas islas donde el virus simplemente no habrá llegado, quizás a bordo de un yate.

P.- ¿Lo publicará?

R.- ¡Me encantaría! De hecho, espero poder leerlo algún día.

P.- No sé si ha comido murciélagos o pangolines alguna vez, pero ¿qué es lo más raro que le han servido en un restaurante?

R.- No, estoy absolutamente en desacuerdo con comer cosas no aptas para el consumo. Ya somos demasiado duros con las ovejas y las gallinas, ¿por qué tenemos que torturar también a los murciélagos y a los pangolines? ¿Otra comida extraña? No recuerdo.

Quizá esas anguilas diminutas que cosechan en los arrozales de Bali, donde, por cierto, una vez me sirvieron un plato de lo que pensé que eran ranitas diminutas y resultaron ser pajaritos. Por favor, no. No forcemos las cosas tanto en materia gastronómica. No hay ninguna necesidad.

P.- ¿Y el plato más sabroso?

R.- Bueno, pasé un mes conduciendo por España en busca del gazpacho perfecto. Soy un gran fan del gazpacho. Nunca lo encontré. Y la primera noche fuera de España, en un restaurante de Smithfield Market, en Londres, di con un gazpacho tan bueno como el mejor que pueda tomarse en España.

No soy un gran fanático de la comida japonesa y, sin embargo, he probado la mejor comida de Japón. Y, por supuesto, cualquier comida es particularmente buena cuando tienes hambre.

P.- ¿Cuál será su próximo destino?

R.- ¡Oh, me vale cualquier lugar! ¡Déjame escapar, por favor! Tengo una casa muy bonita, la cerveza que hay la nevera está fría, mi colección de buenos vinos no se acaba nunca, pero necesito irme. Entonces, ¿dónde primero? Bueno, a algún lugar de Australia. Hace un año fui a la isla de Dirk Hartog, un lugar increíblemente desolado y salvaje frente a la costa oeste de Australia. Le prometí a mi esposa que volveríamos allí para estar juntos.

O el primer viaje que tuve que cancelar: iba a viajar a Londres vía Paraguay y Uruguay. Tengo muchas ganas de ir a Montevideo. Entonces, tal vez el primer viaje ‘después’ sea el primero que no haga debido a la pandemia. Y acabo de hablar con un amigo italiano sobre viajar de Rávena a Florencia siguiendo los pasos de Dante.



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